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For the Common Good / Para el Bien Comun Pt. 11

Feb 1, 2026    Pastor Javier Vega

This past Sunday through his exposition of 1 Corinthians 13:1-3 pastor Javier challenged us to examine the foundation beneath everything we say, know, and do. We were invited to imagine a world without love—where spiritual gifts operate, theological knowledge abounds, and sacrificial acts occur, yet something essential is missing. 


The sermon revealed a sobering truth: we can possess the most impressive spiritual gifts, speak with eloquent wisdom, understand deep mysteries, exercise mountain-moving faith, and even give away everything we own, but without love, it all becomes meaningless noise. 


Like a drawer designed to keep food warm but used only for storage, or a pasta spoon used without understanding its true purpose, our gifts can function yet fail to fulfill their God-intended purpose. The Corinthian church had all the gifts operating, but they had forgotten the gospel and with it, the love that should be the foundation of faith. 


Paul isn't asking us to try harder to be loving; rather, he's pointing us back to the God who is love itself. Because we've been loved by God in Christ, we can now adopt love as our lifestyle. This truth should transform our words from noise to ministry, our knowledge from information to wisdom, and our sacrifices from self-glorification to worship. 


The question isn't just what we're doing, but why we're doing it—and whether love is the motivation behind it all.


Este pasado domingo, a través de su exposición de 1 Corintios 13:1–3, el pastor Javier nos desafió a examinar el fundamento que sostiene todo lo que decimos, sabemos y hacemos. Fuimos invitados a imaginar un mundo sin amor: un mundo donde los dones espirituales funcionan, el conocimiento teológico abunda y se realizan actos de sacrificio, pero donde falta algo esencial.


El sermón reveló una verdad sobria: podemos poseer los dones espirituales más impresionantes, hablar con sabiduría elocuente, comprender misterios profundos, ejercer una fe que mueve montañas e incluso entregar todo lo que tenemos; pero sin amor, todo se convierte en ruido sin sentido.


Como un gaveta diseñada para mantener la comida caliente pero usado solo para almacenamiento, o una cuchara para pasta utilizada sin comprender su verdadero propósito, nuestros dones pueden funcionar y aun así no cumplir el propósito que Dios les dio. La iglesia de Corinto tenía todos los dones en operación, pero había olvidado el evangelio y, con él, el amor que debía ser el fundamento de la fe.


Pablo no nos pide que intentemos amar con más esfuerzo; más bien, nos dirige de vuelta al Dios que es amor en sí mismo. Porque hemos sido amados por Dios en Cristo, ahora podemos adoptar el amor como nuestro estilo de vida. Esta verdad debería transformar nuestras palabras de ruido en ministerio, nuestro conocimiento de información en sabiduría y nuestros sacrificios de auto-glorificación en adoración.


La pregunta no es solo qué estamos haciendo, sino por qué lo estamos haciendo, y si el amor es la motivación detrás de todo.