Most Recent

For the Common Good / Para el Bien Comun Pt. 12

Feb 8, 2026    Pastor Javier Vega

In a world where people Google 'what is love' over 6.6 million times a year, we find ourselves more confused than ever about this fundamental human longing. Our culture has given us everything from John Lennon's 'all you need is love' to Whitney Houston's 'learning to love yourself is the greatest love of all,' yet we remain unsatisfied and searching. 


This past Sunday through our sermon of 1 Corinthians 13:4-7 pastor Javier went pass the noise to reveal what love truly is—not a feeling we fall into, but a way of life that reflects God's character. Paul begins by telling us love is patient and kind, two qualities that seem almost countercultural in our age of instant gratification. We want immediate results, overnight delivery, and quick fixes, but biblical love waits, bears with others, and moves toward people with compassion. 


The story of Jesus and Peter beautifully illustrates this: after Peter's bitter denial, Jesus doesn't discard or shame him but seeks him out, prepares breakfast, and gently restores him with the question 'Do you love me?' This is the patience and kindness of Christ—He doesn't abandon us when our growth is slow or when we fail in our obedience. The passage then reveals what love is not: it doesn't envy, brag, act arrogantly, behave disgracefully, or seek its own benefit. 


Here's the revolutionary truth: the key to loving others freely isn't learning to love ourselves more, but knowing we are already loved fully in Christ. When our identity is settled and our worth is established in Him, we're freed to love without constantly seeking our own fulfillment. This transforms everything—our marriages, friendships, and church relationships—because we're no longer loving transactionally, asking 'what am I getting out of this?' but instead asking 'how can I serve?’


En un mundo donde las personas buscan en Google “¿qué es el amor?” más de 6.6 millones de veces al año, nos encontramos más confundidos que nunca acerca de este anhelo humano fundamental. Nuestra cultura nos ha dado desde el “todo lo que necesitas es amor” de John Lennon hasta el “aprender a amarte a ti mismo es el amor más grande de todos” de Whitney Houston, y aun así seguimos insatisfechos y en constante búsqueda.


Este pasado domingo, a través de nuestro sermón de 1 Corintios 13:4–7, el pastor Javier fue más allá del ruido para revelar lo que el amor realmente es: no un sentimiento en el que caemos, sino una manera de vivir que refleja el carácter de Dios. Pablo comienza diciéndonos que el amor es paciente y bondadoso, dos cualidades que parecen casi contraculturales en nuestra era de gratificación instantánea. Queremos resultados inmediatos, entregas de un día para otro y soluciones rápidas, pero el amor bíblico espera, soporta a los demás y se mueve hacia las personas con compasión.


La historia de Jesús y Pedro ilustra esto de manera hermosa: después de la amarga negación de Pedro, Jesús no lo descarta ni lo avergüenza, sino que lo busca, le prepara el desayuno y lo restaura con ternura mediante la pregunta: “¿Me amas?”. Esta es la paciencia y la bondad de Cristo: Él no nos abandona cuando nuestro crecimiento es lento o cuando fallamos en nuestra obediencia. Luego, el pasaje revela lo que el amor no es: no tiene envidia, no presume, no actúa con arrogancia, no se comporta de manera indebida ni busca su propio beneficio.


Aquí está la verdad revolucionaria: la clave para amar a los demás con libertad no es aprender a amarnos más a nosotros mismos, sino saber que ya somos plenamente amados en Cristo. Cuando nuestra identidad está firme y nuestro valor está establecido en Él, somos liberados para amar sin estar buscando constantemente nuestra propia satisfacción. Esto lo transforma todo—nuestros matrimonios, amistades y relaciones en la iglesia—porque dejamos de amar de manera transaccional, preguntándonos “¿qué voy a recibir de esto?”, y comenzamos a preguntar: “¿cómo puedo servir?”